El Ángel de la Historia y la Sombra del Presente: Walter Benjamin frente al Nuevo Fascismo. Por Jorge Méndez Ansaldo.
En el crepúsculo de su vida, entre 1939 y 1940, Walter
Benjamin redactó sus "Tesis sobre la filosofía de la historia"
mientras Europa sucumbía ante el horror del totalitarismo. En la novena tesis,
Benjamin inmortalizó una interpretación del cuadro Angelus Novus de Paul
Klee, convirtiéndolo en una de las metáforas más poderosas de la filosofía
contemporánea. Para Benjamin, este ángel no es un heraldo de esperanza
convencional, sino un testigo horrorizado del tiempo.
La catástrofe bajo el nombre de "Progreso"
A diferencia de la visión tradicional de la historia, que
observa el pasado como una cadena lógica de éxitos y avances, el ángel de
Benjamin ve algo radicalmente distinto. Donde nosotros vemos una secuencia de
eventos, él percibe una única catástrofe que amontona incansablemente ruina
sobre ruina a sus pies. El ángel, con los ojos muy abiertos y las alas
desplegadas, desea detenerse, reparar lo destruido y socorrer a las víctimas.
Sin embargo, una fuerza irresistible —una tormenta que sopla
desde el paraíso— lo empuja de espaldas hacia el futuro. Esa tempestad es lo
que la modernidad ha llamado "progreso". Mientras el ángel es
arrastrado, su mirada permanece fija en el pasado, contemplando cómo la montaña
de escombros crece hasta el cielo. Benjamin utilizaba esta imagen para
denunciar que los avances técnicos y científicos de su época no garantizaban,
de ninguna manera, un progreso moral o humano.
El espejo del presente: El avance del fascismo hoy
Al analizar el avance actual de ideologías de corte fascista
y autoritario, la advertencia de Benjamin cobra una vigencia escalofriante. El
fascismo, tanto el de mediados del siglo XX como sus manifestaciones
contemporáneas, suele presentarse bajo la retórica de la "restauración del
orden" o un "mañana mejor", camuflando la creación de nuevas
víctimas bajo la apariencia de una marcha necesaria hacia adelante.
Hoy, al igual que en los días de Benjamin, vivimos en una
era de asombrosos avances tecnológicos que conviven con una creciente
deshumanización. El riesgo actual radica en ignorar las "ruinas"
sociales y humanas que dejan a su paso los discursos de odio y exclusión,
justificándolas como daños colaterales de un supuesto desarrollo nacional o
económico. El fascismo se alimenta de la amnesia histórica; por ello, la imagen
del ángel es crucial: nos recuerda que detrás de los grandes relatos de éxito
político existen derrotados y sufrimientos que no deben ser olvidados.
El ensayo de Walter Benjamin es un llamado a la resistencia
contra la ceguera del optimismo histórico. En un mundo donde el fascismo parece
reemerger, la tarea del pensamiento crítico es emular la mirada del ángel:
negarse a cerrar las alas y reconocer que, si no aprendemos a detener la
tormenta del "progreso" despojado de ética, seguiremos acumulando
escombros en lugar de humanidad. La historia no es un camino inevitable hacia
la luz; es, muchas veces, un campo de ruinas que exige nuestra memoria y
nuestra acción reparadora.