FLORENCIA Los atardeceres sucesivos han aletargado para siempre la otrora próspera ciudad de los Médicis, la majestuosa Florencia. Hoy deambulan por sus calles empedradas turistas que, atraídos por la fama de su historia y de sus obras, acuden a admirarla, ajenos, ignorantes la mayoría de las veces, respetuosos en exceso, conmovedores por el sacrificio que les significa llegar desde tan lejos. Calles que conocieron el silencioso paso del Dante meditabundo, deslumbrado ante el bullicio de la obra que ensordecía su mente. Calles turbulentas, no de forasteros, como ahora, que sólo siguen itinerarios impuestos.Calles que supieron de crímenes, revoluciones, resistencia, pillaje, fiestas, desfiles, procesiones, amor, saber y milagros. Calles que vieron transportar al David gigante de Miguel Ángel, sobresaliendo Perseo (1545-54)BronseLoggia de Lanzi, Florencia la enorme cabeza por sobre el techo de las casas o asomándose a las ventanas de los grandes edificios, hasta ser depositad...